El corazón invita ,
la persona cree,
el alma medita.
La mente paga
el ser reúne
la mentira separa.
La verdad se esconde
la sonrisa prende
la vida responde.
El río lleva la cuenta
mientras el ruiseñor canta
y el corazón contempla.
Se contempla a sí mismo
entre sonrisas del alma
y oleadas de cariño.
Nuestro abrazo es desde niños
la invitación, la misma:
amarnos todo el camino.
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