Elegimos nacer
siendo tú y yo,
y la siembra de antaño
recogerla hoy.
Pero la semilla,
ni fue ayer
ni es en sólo hoy.
En su eternidad
concluye toda razón.
En su belleza
se enternece el corazón.
Y es ahora que elegimos
regar el tiempo de amor
y que todas las semillas
broten hechas canción.
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