"Si no tienes voz
no tienes luz",
resonó la voz bien clara
en mi pecho y mi cabeza.
En el suelo una mujer,
en tiroteo abatida,
en melancolía ,muerta,
víctima del naufragio
de una sombría goleta,
que viró su rumbo y quiso,
estrellarse en la tormenta.
Mirábame en aquel sueño,
me hablaba desde otro mundo,
como queriendo advertirme
que mantengamos el rumbo.
Que escuchemos la voz,
que remansa el oleaje,
que serena el mar bravío,
que te cala en un instante.
Que la escuchemos dormidos
que en sueño estemos atentos,
cada cual a su mensaje,
se entenderá en su momento.
Que agotándose la historia
no se marchite el intento
de hacer vibrar en la voz,
la luz dorada de un cuenco.
Cuenco de paz , cuenco de voz,
de luz divina bañado,
cáliz santo del amor.
En mí te llevo, en ti vibro.
Siembre el espíritu en mí
siempre puros los deseos,
de este corazón humano
que se mira en el reflejo
de agua dulce , cristalina
vibrando amor en un cuenco.
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