Celador,
guarda con
Celo
tu llave en la
Celda.
Crees llevarla contigo...
La ves en tu mano
conseguiste asirla
y no la sueltas...
Crees que apresando un tesoro
aferras tu última pista?
Para escapar de ti mismo,
para amarte sin el velo
que cae sobre tu conciencia
y te resigna a ser ciego.
Ciego a las maravillas
que despiertan en tu centro.
Mira en tu alma carcelero
y dime si ésta no brilla.
Quieres aún, amigo,
que te de más pistas?
Lo que encerraste está en ti
eres tú quien te encarcela,
cuanto más de ti rehuyes
más de tu luz te alejas...
Y más conseguirá ésta,
resplandecer en la niebla.
Qué guardas celósamente?
Yo lo sé, viejo amigo,
vine porque me buscabas
como yo a ti, desde siempre.
Guardamos la misma llave
y para entrar a cogerla
hemos de enfrentar el miedo
a cumplir con nuestra pena.
Nos la impusimos nosotros
decidiendo dar la espalda
a una bella mariposa
que a nuestra luz se acercaba.
Pena por no ver en ella,
la luz amor reflejada,
volviendo ahora a nosotros
no podemos rechazarla.
Vieja amiga mariposa
juega libre y abre el vuelo
que mi vida tuya es toda
porque transformaste el duelo.
Un nuevo amor florece,
desde dentro abrió la puerta,
fuente de luz de amor mútuo,
manantial de la pureza.
Que todos nos encontremos
en el umbral de esa puerta
que recuerda al alma humana
su familia en las estrellas.
Un nuevo amor me llama,
en su celda he trascendido
y ahora me empapa su aroma
a blanco lírio encendido.
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